lunes, 25 de mayo de 2020

Por fin.

Estuvimos un buen rato buscando por el patio de infantil sin encontrar nada. Nadie lo decía en voz alta, pero empezábamos a perder la esperanza de encontrar el tesoro y de recuperar a nuestra maestra.

La carcajada de Racim A nos salvó a todos de nuestros pensamientos

- ¡Mirad esa gaviota!- dijo entre risas - ¡Parece que está boba! La llevo mirando desde hace un buen rato y no hace más que darse cabezazos contra el árbol.

- Pobrecita... Parece mayor...  ¡Ven aquí! ¡Toma un trocito de pan! - dijo Megan llamando a la gaviota.

- ¡Ni se te ocurra! - le dijo Ruzanna muy seria - ¿Has visto el pico que tiene? Podría arrancarte un dedo de un picotazo. 

- Creo que intenta decirnos algo... ¿ No hay algo incrustado en el tronco del árbol? - nos dijo Sultan mirando fijamente a la gaviota que seguía a lo suyo. 

- Tienes razón - siguió diciendo Emma - hay algo de color dorado ahí.. 
-¡ Vete! ¡Fuera! - gritó Rahaf a la gaviota mientras movía los brazos con fuerza. 

Cuando la gaviota se fue, nos acercamos poco a poco al árbol.
 Era verdad que se veía algo de color dorado en el tronco, pero no parecía incrustado. Era más como si esa parte del árbol fuera de oro en lugar de ser de madera. 


En un segundo, escuchamos el trueno de un rayo y volvimos a notar un olor a pies que ya nos resultaba muy familiar. 

- Vuestra maestra tenía razón. Sois mucho más listos de lo que parecéis. - dijo el pequeño hombrecillo que apareció de repente con Ángela delante de nuestros ojos.

- ¡Lo habéis conseguido patitos! 







                                                              CONTINUARÁ...







No hay comentarios:

Publicar un comentario