-Tengo que contaros algo chicos... Y me temo que no me queda mucho tiempo.- dijo Ángela con la voz temblorosa.
-¿Qué pasa profe? ¡Estás asustándonos! - gritó Ayoub.
-Siento muchísimo involucraros en esto patitos, pero tengo un grave problema y me temo que sólo vosotros me podéis ayudar. -continuó nuestra profe - Hace unas semanas, a medio día, justo después de que fuerais al comedor y a casa, subí a clase y entró volando por la ventana una gaviota con una piedra en la boca. Al tocarla, la piedra empezó a brillar y de ella salió un hombrecillo muy extraño al que le olían muy mal los pies y que daba mucho mucho miedo. Me dijo que venía del futuro y que venía para conseguir hacer su sueño realidad.
-¡Pero qué dices profe¡ ¿Qué era lo que quería?- dijo Jairo.
-¿Cómo podemos ayudarte?- añadieron Samia y Nerea a la vez.
Angela palideció y continuó diciendo:
-Chicos... es una misión muy complicada. El hombrecillo me contó que en el colegio existe un antiguo tesoro escondido en algún lugar. El tesoro pertenecía a Carlos Arniches, pero por miedo a que se lo robaran, decidió esconderlo muy bien antes de su muerte. ¡Ese raro ser me amenazó con que si no lo encontraba en unas pocas semanas, volvería y me llevaría al futuro con él!
-¡No, profe!¡Entrégale el tesoro y quédate con nosotros¡- dijo Nika para que todos la escucharan.
-Me hubiera encantado, pero me temo que ese hombre vendrá a por mí y no he sido capaz de descifrar la primera pista para encontrar el tesoro... -dijo entre sollozos Ángela.
De repente, un olor horrible parecido a queso podrido inundó la clase, se escuchó un ruido y de la nada apareció un señor feísimo delante de todos nosotros.
Era él y venía a llevarse a nuestra maestra.
CONTINUARÁ...

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