- ¿Os acordáis que estuvimos unos días sin poder utilizar la portería de fútbol del patio? - dijo Zoe.
-¡Es verdad! Alguien la rompió al colgarse de una de sus patas. Recuerdo que Emilio tuvo que poner plastilina para que no nos cortáramos antes de arreglarla. - añadió Racim A.
-¡Vamos todos ya! ¡La siguiente pista debe de estar dentro de la portería! - animó Rosa a sus compañeros.
Tan rápido como si pudiéramos volar, llegamos al patio de primero. Eso sí, os prometo que bajamos la escalera de uno en uno y por la barandilla tal y como nos dice siempre nuestra maestra.
En uno de los rectángulos rojos que decoraban la portería encontramos como una pequeña puertecita casi invisible.
-¡Abrámosla! - dijo Emma- está ahí dentro, estoy segura.
Con mucho cuidado María abrió la puertecilla y sacó un papel que había en su interior.
-Déjame leerlo, por favor- pidió Águeda.
La segunda pista más difícil sera descifrar,
al comedor debes ir para poderme encontrar.
Plato no soy, vaso tampoco,
y al comer tus manos vacías estarán,
si no nos usas para tu boca alimentar.
CONTINUARÁ...

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